Siembra de Jade

hspace=0  Hace ya varios meses que comento que el trabajo de Luis G. Prado en Bibliópolis es para quitarse el sombrero, y cada libro que sale en la colección Bibliópolis Fantástica no hace sino darme más la razón, la selección de obras para esta colección es sencillamente sensacional, prácticamente no hay título malo, lo que puede pensarse que no es para tanto, pero es que lo cierto es que los libros van desde el sencillamente bueno a los excepcionales.

    Siembra de Jade de Alex Irvine no es un libro excepcional, pero es un buen libro y, en ocasiones, muy bueno. El estadounidense debutó hace un par de años, 2003, con un libro que refleja la sociedad americana de mediados del XIX pero impregnándola del misticismo y la mitología azteca, algo que casa perfectamente con el ambiente y la historia que nos plantea el autor.

    La historia trata sobre como un esclavo descubre una momia precolombina en una inmensa cueva, y como este descubrimiento está cerca de acabar con el mundo para dar paso a un nuevo mundo más cruel, un mundo dominado por los dioses precolombinos, unos dioses que exigen sacrificios humanos para demostrar la devoción y la fe, unos dioses dispuestos a valerse de la momia descubierta para lograr sus fines sin importarles el daño que puedan causar a la humanidad. Y lo único que puede evitar que un dios haga su cruel voluntad es un viudo y apenado padre alcohólico que lleva años llorando la muerte de su mujer y su hija en un incendio estrechamente relacionado con estos hechos.

    Pero lo verdaderamente interesante es ver como Alex Irvine retrata la vida en Estados Unidos hace dos siglos, como relaciona sucesos auténticos con la magia y la mitología precolombina para crear una ucronía muy interesante, un mundo donde, al igual que éste, siempre habrá gente dispuesta a lo que sea por conseguir más poder y donde, también, habrá gente que tan sólo busque su felicidad y la de los suyos sin importar cuanto tengan que luchar para lograrlo ni cuanto tengan que dar de sí mismos para evitar que, suena tópico, el mal triunfe.

    Alex Irvine nos ofrece personajes humanos, ya sean buenos o malos, como contraprestación a los dioses, que son totalmente inhumanos, así, el amor de Archie Prescott hacia su hija y su mujer es el opuesto a las maquinaciones de Riley Steen, pero ambos son, al fin y al cabo, humanos, mientras que Tlaloc, el dios azteca, es totalmente inhumano en sus acciones.

    Pero conviene resaltar que los amantes de las obras de Tim Powers no pueden dejar pasar de lado a Alex Irvine, ya que en Siembra de Jade demuestra que ha mamado mucho de la narrativa del primero y que comparte el gusto de éste por las ucronías. Irvine promete mucho, su obra puede llegar a ser capaz de emular a Powers en muchos aspectos y para alguien como yo que adora a Powers el encontrar a un autor similar en estilo a Powers no deja de ser una bendición.

    Así que si eres amante de las ucronías, si te gustan las aventuras bien escritas, si disfrutas con libros en los que se represente fielmente la historia, si disfrutas con las aventuras bien narradas... con toda lo indicado anteriormente, Siembra de Jade es tu libro.




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